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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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GUIA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA 

I Trimestre de 2008 - "El discipulado" 

Lección 11 

Más lecciones en el discipulado 



MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO 



El sábado enseñaré... 

Texto Clave: Mateo 14:27 (compara con Marcos 6:45-52). 
Enseña a tu clase a: 

1. Saber cómo Dios, mediante Cristo, ha conquistado todo lo que realmente es de 
temer. 

2. Sentir y nutrir el deseo de hacer que nuestra fe sea central en nuestras vidas. 

3. Hacer la decisión de confiar en que Dios nos librará en tiempos de pruebas. 



Bosquejo de la Lección 

I. Saber: Fe en el mar 

A. ¿Qué lección no habían aprendido los discípulos antes de la tormenta? 

B. ¿Qué significó que sus corazones estaban endurecidos con la incredulidad? 

C. A menudo pensamos que tendríamos una fe más fuerte si hubiésemos sido tes- 
tigos de los milagros espectaculares que Jesús realizó durante su ministerio te- 
rrenal. No obstante, el mismo Pedro que caminó sobre el agua hacia Jesús, 
más tarde negó conocerlo. ¿Qué te indica esto? 

II. Sentir: Seguridad en medio de la tormenta 

A. ¿Qué indujo a Jesús a ir en ayuda de sus discípulos? ¿Qué revela esto acerca 
de su cuidado vigilante? 

B. ¿Qué seguridad nos da el poder de Jesús sobre el mar, de que es capaz de 
salvarnos de cualquier situación difícil? 

III. Hacer: Confiar en Dios 

A. Imagina cómo debieron haber visto los discípulos a Jesús: su manto pálido bri- 
llando extrañamente en la oscuridad, sin siquiera pensar que estaba caminando 
sobre el agua. No es extraño que hayan pensado que era un fantasma. ¿Cómo 
podemos evitar confundir la ayuda de Dios con algo que podría herirnos, como 
lo hicieron los discípulos al principio? 

B. Jesús no les advirtió a sus discípulos acerca de la tormenta. En cambio, los en- 
vió a cruzar el mar. ¿De qué modo las pruebas han fortalecido tu fe? 

Resumen 

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Dependemos totalmente de Dios para mantenernos seguros. 

Ciclo natural de aprendizaje 




Puedes haber oído el dicho (atribuido a diversos autores): "Lo único que aprendemos 
de la historia es que nunca aprendemos de la historia". Lo que es cierto de la historia 
mundial también es cierto de la historia personal. Como el autor señala en la introduc- 
ción a esta lección, aun los que caminaron con Jesús y lo observaron cara a cara, a 
menudo aprendían sus lecciones de discipulado de una manera difícil: cometiendo erro- 



Aunque Jesús les dio instrucciones maravillosas en sus sermones y sus enseñanzas, 
cuando afrontaban situaciones difíciles todavía se desanimaban y hacían elecciones 
equivocadas. En vez de evitar los fracasos, tenían que ser corregidos en medio de 
ellos. 

Anima a tu clase con el pensamiento de que, en todas las Escrituras, los que estaban 
más cerca de Dios experimentaron algunos fracasos notables en el discipulado. De 
esos fracasos, surgieron lecciones que los condujeron a un discipulado más fiel. Eso es 
animador, ¡porque todos nosotros somos dolorosamente conscientes de nuestros fra- 
casos! De hecho, se puede presentar el argumento de que los seres humanos apren- 
demos mejor y más rápido de los fracasos de lo que aprendemos por la instrucción. Un 
buen maestro dice: "Es mejor probar y cometer errores que no probar nada". Al seguir a 
Jesús, a veces fallaremos. ¡Por eso él nos ofrece el perdón! 




Comentario de la Biblia 
I. Lecciones en el mar 

(Lee Marcos 4:35-41) 

La frase más interesante es el versículo 38: "Maestro, ¿no tienes cuidado que perece- 
mos?" Lo que parece incomodarlos es la calma de Jesús. ¡Solo si él estuviera angus- 
tiado ellos creerían que él se interesaba en ellos! Esta dinámica es bastante frecuente 

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entre los seres humanos. En el ámbito humano, a menudo actuamos como los discípu- 
los. Esperamos que otros compartan nuestro pánico o angustia. Si ellos parecen des- 
preocupados por la situación, los acusamos de no interesarse acerca de nuestro sufri- 
miento. 

Las reacciones de pánico pueden alejarnos de otros que podrían ayudarnos, ya que 
ellas pueden hacernos dudar del amor de Dios por nosotros. A menudo, los que per- 
manecen calmos son los que están equipados para proporcionar la mayor ayuda, como 
lo demostró Jesús. 

II. Lecciones en el mar (continuación) 

(Lee Marcos 6:45-56). 

A veces, suponemos que si pudiéramos ver milagros frecuentes no tendríamos temor 
de nada. La experiencia de los discípulos demuestra otra cosa. "Si los milagros solos 
crearan fe, los discípulos habían sido testigos de más que suficientes para que su fe 
fuera fuerte". Frente a un evento que produce temor, su fe en el poder de Jesús, edifi- 
cada por haber visto y experimentado numerosos milagros, se evaporó. A la luz de este 
texto, ayuda a tu clase a examinar su propia fe durante las crisis. 

Considera: ¿Has hecho alguna vez preguntas como las de los discípulos: "Señor, ¿por 
qué no tienes cuidado de mí?" "¿Dónde estabas cuando te necesité?" ¿De qué modo 
estas crisis de fe han sido resueltas en tu experiencia? 

III. La levadura de los fariseos 

(Lee Mateo 16:1-12.) 

Para comprender plenamente este texto, es importante notar la confusión acerca del 
uso que hizo Jesús de la levadura como una metáfora. En la fe judía, la levadura, por la 
manera en que un poquito de esa "iniciadora" se difundía por toda una cantidad de ma- 
sa, simbolizaba la corrupción del pecado. Aunque la levadura era usada en las comidas 
que horneaban los judíos, no podía ser ofrecida como sacrificio a Dios (Éxodo 23:18; 
Levítico 6:1 7), y era eliminada del hogar durante la Pascua (Éxodo 1 2:34-39). 

Uno podría suponer que los discípulos preferían oír mal lo que decía Jesús. Había una 
tendencia en el judaismo (como entre los cristianos) de preferir una sumisión sencilla y 
física en lugar de un profundo cambio de actitud; es decir, es mucho más fácil renunciar 
a la levadura en tu comida que examinar tus sentimientos hacia pensamientos religio- 
sos comúnmente aceptados. 

Considera: ¿Crees que nosotros, los adventistas, corremos el riesgo de cometer el 
mismo error? ¿Podríamos sustituir una sumisión sencilla (guardar el sábado, comer co- 
rrectamente) en lugar de un cambio de corazón más profundo y sustancial? 

IV. Lecciones del temor 



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Considera: ¿Cuáles son los más grandes temores de nuestro tiempo? ¿De qué modo 
se comparan nuestros temores con los peligros reales? (Por ejemplo, la gente es más 
probable que se mate en un accidente de automovilismo que por el terrorismo; pero la 
gente rara vez teme un viaje en automóvil, pero sí teme a los terroristas.) ¿De qué mo- 
do puede nuestra fe poner los temores en perspectiva? 

V. El discipulado y el testimonio 

Como una respuesta a la cita de Thomas Nagel en la lección, podrías compartir esta 
línea del ensayista británico Joseph Addison: "Para ser un ateo se requiere una medida 
infinitamente mayor de fe que para recibir todas las grandes verdades que el ateísmo 
quiere negar". 



1 . Lecciones del fracaso 

Siendo que mucho de la lección de esta semana involucra lecciones aprendidas de los 
fracasos, comparte con tu clase una situación de tu vida en la que aprendiste una lec- 
ción de un fracaso, que no podrías haber aprendido de otra manera. Invita a los miem- 
bros de tu clase a compartir sus propios ejemplos. Analiza, con tu clase, el valor de 
cometer errores como un método efectivo de aprendizaje, así como los peligros de 
aprender cosas "de la manera difícil". 

2. Orando por la presencia de Dios 

Los discípulos estaban constantemente con Jesús; no obstante, durante momentos 
difíciles sintieron temor y soledad. ¡Cuánto más cierto es esto para los miembros de tu 
clase! Usa la siguiente actividad para darles ánimo. 

I Pide a cada miembro de la clase que elija como compañero a quien está a su la- 



Comparte con tu compañero una situación de tu vida en la que tienes necesidad 
de la seguridad de la presencia consoladora de Dios ahora mismo. ¡Hazlo breve! 

El compañero debe escuchar cuidadosamente, para estar seguro de que com- 
prende la necesidad. 

Tu compañero hará una oración breve (una o dos frases) en tu favor. 

Haz lo mismo, invirtiendo los roles. 



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E2¡¡22 



En el libro El progreso de Peregrino, un personaje llamado Poca-fe, del pueblo de Sin- 
cero, es atacado y lo roban tres hermanos: Corazón Apocado, Desconfianza y Culpabi- 
lidad. Le dan la espalda cuando "suponen que un cierto Grande Gracia venía de cami- 
no". Grande Gracia es el campeón del Rey, dice el narrador. Pero añade: "Todos los 
subditos del Rey no son sus campeones; ni pueden hacer tan grandes actos de valor 
en la guerra como él, cuando tratan de hacerlos". 

Como los discípulos, no siempre podemos tener una fe fuerte. No somos necesaria- 
mente campeones espirituales. Pero, nuestra débil fe se encuentra con la gran gracia 
de Dios, y es eso lo que nos lleva con seguridad a la Ciudad Celestial. 



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